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viernes, 29 de abril de 2011

Y siguen sumando, las víctimas de este sistema judicial...

Acabo de enterarme. Y no he podido seguir cenando. Rabia es poca...


Patricia, presa del 4F, se suicida después de 6 meses de prisión por acusación del ayuntamiento

Fuente: LA HAINE BARCELONA

[Actualizado] Desde LA HAINE todo el apoyo a familia y compañeras. Señalamos como asesinos a este estado y sistema opresor, que ejerce violencia estructural, simbólica y directa.

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Ayer por la tarde nos asaltaba la noticia de la muerte de una compañera: Patricia Heras, presa por los sucesos del 4F, decidía quitarse la vida antes que volver a la cárcel una vez más.

Después de un proceso lleno de irregularidades y mentiras por parte del Ayuntamiento de Barcelona y la Guardia Urbana, Patricia fue condenada a tres años de cárcel inculpada por unos hechos que siempre negó haber cometido.
Señalamos al por entonces alcalde Joan Clos, a Jordi Hereu como concejal de seguridad y a todos los cómplices de este sistema penal asesino como culpables de la muerte de Patri.

Llenxs de rabia y de dolor por este nuevo asesinato del estado, convocamos manifestación mañana jueves 28 de Abril a las 19:30h en el Forat de la Vergonya. (Al lado del mercat de Santa Caterina, Metro L4 - Jaume I)

SIN JUSTICIA NO HABRÁ PAZ
Adiós, Patri.



Patricia Heras había sido condenada por los incidentes de Sant Pere Més Alt donde un miembro de la Guardia Urbana recibió un golpe que le dejó tetrapléjico. La chica defendió siempre su inocencia. Amnistía Internacional denunció el caso y las torturas infringidas a los detenidos.

Patricia Heras, una de las personas condenadas por hechos de Sant Pere de Més Baix donde en 2006 un policía local de Barcelona resultó gravemente herido durante un confuso desalojo de un local, se suicidó anoche en su casa. Heras, que había relatado en su blog una versión de los hechos contraria a la versión aceptada por el tribunal llevaba seis meses en prisión, cuatro de ellos en tercer grado -yendo a la penitenciaría sólo a dormir. Siempre se había declarado inocente.

Los hechos ocurrieron el 4 de febrero de 2006 cuando la Guardia Urbana intentaba acabar con una fiesta en una casa presuntamente okupa (el movimiento okupa desmintió que tuviera relación con ese edificio) en la calle de Sant Pere Més Alt. En los incidentes un miembro de la Guardia Urbana fue agredido con un test que le causó una heridas gravísimas que le han dejado en estado vegetativo. La versión según la cual se le había lanzado una maceta desde un balcón fue explicada por el entonces alcalde Joan Clos. Sin embargo después se cambió la versión y se afirmó que las heridas habían sido causadas por una piedra. Patricia Heras, en cualquier caso, no fue acusada de eso sino del posterior lanzamiento de una valla contra la policía, acusación que ella niega, afirmando que ni siquiera estaba en el lugar de los hechos.

En enero de 2008 Heras fue juzgada en la Audiencia Provincial de Barcelona y condenada, con Alfredo Pestana a tres años de prisión por atentado contra la autoridad. Los condenados recurrieron al Tribunal Supremo español que el 3 de junio de 2009 ratificó la sentencia impuesta por la Audiencia Provincial de Barcelona. Posteriormente pidieron un indulto al consejo de ministros que no les fue concedido. En octubre de 2010 Patricia Heras ingresó en la prisión de Wad Ras de Barcelona y el 18 de diciembre de 2010 pasó a la sección abierta, con la obligación de volver a dormir cada día en la cárcel. El 26 de abril de 2011 se suicidó en su casa.

Por estos hechos hay en prisión tres personas, Juan Pintos, Alex Cisterna y Rodrigo Lanza.

Amnistía Internacional denunció el caso y las torturas que recibieron los tres detenidos principales. Patricia Heras denunció también malos tratos.

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Editorial Directa 226
¿Y ahora qué, Jordi Hereu?

Hay noches cortas y madrugadas largas. Y hechos que nos devuelven de golpe a la más cruda realidad exasperante; noticias irreversibles que dejan toda cotidianeidad en tensa suspensión catatónica. Ayer noche esto pasaba, a la medianoche de la redacción, cuando tuvimos que hacer saltar la editorial prevista para denunciar, a regañadientes y desde la cárcel donde nos tienen a todas encerradas, la muerte de Patri Heras, una de las cuatro personas presas, injustamente condenadas, por el caso 4F.

"Hay muchas formas de matar: / clavarte un cuchillo / sacarte el pan / no curarte de una enfermedad / empujarte al suicidio ...". Son palabras de Bertolt Brecht, a propósito del repertorio criminal del que dispone el Estado. Este editorial nace en el umbral de la medianoche: cuando la más cruda realidad paraba todas las máquinas sin tiempo para redactar, entre la rabia y la impotencia, ninguna noticia.

Ayer al atardecer, la joven Patri Heras, una de las cinco condenadas a prisión como consecuencia del montaje policial del 4F, no quería volver a la cárcel. Encarcelada desde hacía seis meses en Wad Ras, en tercer grado desde enero, ayer Patri decidía suicidarse. Que algunos apunten ya una muesca más en la larga lista siniestra de las víctimas anegadas de una obsesiva y enloquecida persecución política. Que en este caso es fundamentó en la pura revancha y en la barra libre represiva. Barra libre criminal que sabemos cuando comenzó pero no cómo acabará. Patri Heras recurrió a todas las instancias judiciales -hasta la petición de indulto recientemente denegada- para revertir una pena de 3 años de prisión por un hematoma en el muslo de un agente de la Guardia Urbana. Todos los estamentos lo rechazaron, a pesar de Patri siempre proclamó su inocencia.

Lo más cínico e hipócrita de los discursos oficiales lamentará hoy otra muerte en el ámbito penitenciario que, pese a lo que no se diga, tiene responsables directos e indirectos. Los impulsores de las Ordenanzas del Civismo, de las reformas del Código Penal o de la política de mano dura atizada por el Ayuntamiento -que era acusación particular- están tras el suicidio de Patri. Suicidio que está muerto. Muerte que es asesinato.

Patricia Heras había sido condenada por los incidentes de Sant Pere Més Alt donde un miembro de la Guardia Urbana recibió un golpe que le dejó tetrapléjico. La chica defendió siempre su inocencia. Amnistía Internacional denunció el caso y las torturas infringidas a los detenidos.


Sacado del blog de absoluciondetenidos4f


Lo que más me duele es que hace relativamente poco que me enteré de qué iban los sucesos del 4 de febrero...

martes, 30 de noviembre de 2010

En la locura encontrar la cordura, empezar a vivir

Detrás del cristal de la ventana cerrada, se oye llover. Acompasadas, las gotas y su cloc-cloc siguen el ritmo del frenesí que se vive dentro de la oscura habitación, habitada por un único ser innombrable; una mujer con ansias de perder el control.

Hoy ha sido el día que ha gritado basta.

Está sola, pero encuentra la compañía de un objeto con forma de falo y se masturba brutalmente con él. Gime. Grita. Suda. Se pierde en su propio placer, eso que tantas veces ha intentado (y conseguido) adormecer. Su rabia despierta de nuevo, liberada de las cadenas cotidianamente impuestas. Y se acaricia con urgencia, clavándose las uñas, queriendo arrancarse la piel, rencorosa por haber estado tantos años obviando e ignorando su cuerpo sediento de sexo. Sexo en mayúsculas.

Ya no teme. Las paredes se convierten en aliadas de la sangre que la recubre, confidentes de su propia prisión cuyos muros se están viniendo abajo. Vomita la mierda que la ha estado indigestando toda su vida, se revuelva en ella, aún caliente, y enloquece. Ríe, y llora, histérica, por la intensidad de sus sentidos. Hay impaciencia en sus actos. No queda tiempo que perder.

En su soledad se siente más viva que nunca, escoltada por la desesperación destructora que siempre la seguía y que de repente ha resultado ser seductora a límites inimaginables. Placer y dolor se confunden. Deja libre el odio que siente hacia el mundo, sin someterse a la culpabilidad conocida a diario envalentonada por esa sociedad que tilda de dañinos y oscuros los deseos más íntimos.

Extasiada y agotada por el ímpetu de sus instintos, se prepara un baño. Se duerme con el agua hasta el cuello, sonriendo ante el escozor de las heridas, y teniendo la seguridad de que la proximidad de la muerte nunca había sido tan dulce...


Des-esperar es lo que me tienta...

jueves, 30 de septiembre de 2010

Suerte que en mis oídos sonaba Toots & the Maytals...

Esta mañana, en la entrada del metro, he cogido el ADN y el 20 minutos. La portada de este último ha hecho que se me encogiera el estómago de rabia y frustración:
La huelga contenta a sindicatos y Gobierno

¿Desde cuándo la intención era "contentar"? Me huele a chamusquina, a patraña, a trampa. Esta huelga ha llegado tarde, muy tarde, pero lo más grave es que la gente se "contente" con la jornada de ayer y bajen la guardia hasta nueva fecha. El Gobierno está contento porque "España no paró del todo" y porque el "paro no pudo detener el país" (titulares del ADN). ¿Y los sindicatos? Y vamos a ser más precisos: ¿Y CCOO y UGT? Ya han hecho el paripé de congregar a las gentes a la calle, para demostrar que se preocupan por los trabajadores, han hecho su mítin (que casi parecía electoral aquí en Madrid, llenos de banderitas rojas y discursos que no venían a cuento), y han posado para la foto del periódico. Llegaremos lejos cuando los servicios mínimos se tienen que pactar, cuando se promete un diálogo con el Gobierno del que poca gente se fía, cuando la gente denuncia una derrota como excusa para no empezar a luchar.

Y sobretodo, cuando se olvida el derecho a la huelga reivindicando el derecho a no hacerla.

Somos una sociedad adormecida, achantada, manipulada y coaccionada. Se leen muchas opiniones de trabajadores indignados porque los piquetes de información son en verdad coercitivos. Y digo yo, ¿qué son entonces las empresas, los jefecillos que chantajean a sus asalariados con el despido si ejercen su derecho constitucional a no ir a trabajar en día de huelga? Es muy bonito decir "la libertad de uno mismo empieza donde acaba la del otro", pero nos olvidamos que no existen líneas fronterizas entre la personas. No somos parcelas definidas. Uno mismo y otro muchas veces se mezclan, y entonces todo deriva a una lucha de fuerza para conseguir hacer entender a la gente que estamos todos en el mismo saco. Que estamos todos igual de jodidos. Éstos que dicen que todo el mundo tiene el derecho de hacer o no hacer huelga, sin que haya represión de por medio, que se pregunten de verdad cómo sería una huelga en la que la represión estuviera solo de la mano de las fuerzas de seguridad del Estado (porque ésta no se la plantea nadie, y SIEMPRE va a estar allí). Violencia es tirar una piedra a un autobús, pero mucha más violencia es la presencia de unos energúmenos armados hasta los dientes que en cualquier momento y cuando les de la gana y se les ordene, pueden hacerte morder el suelo, detenerte, apalizarte, y encerrarte. Y lo peor de todo: con total impunidad.

El punto detonante de los periódicos ha sido el 20 minutos con su pie de foto donde ponía "batallas campales entre grupos de apariencia antisistema...". No puedo hacer ningún comentario a esto. Opinad vosotras mismas. Sencillamente me supera.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Llegué tarde. Algo extremadamente inusual. Y allí estaba. Esperando. Solo. Era el principio de una noche que se presentaba por lo menos diferente. Y que acabó siendo única, como todas las noches.

Fuimos a comprar unas litronas. "No tenemos frías". Pues compremos kalimotxo. "No hay vino". Genial. Vamos a otro sitio. "No vendemos alcohol a partir de las 10 de la noche". Bien. Otro más. Tres litronas. "Sin bolsa, llevamos mochila". Una vez provistos de líquido para el cuerpo nos sentamos en unos escalones sospechosamente mojados; los ánimos no parecían acompañar esa velada.

Vi la policía que se acercaba. Dejamos la litrona que habíamos empezado en el escalón de arriba y seguimos charlando. En nada y menos el parque se vació de gente. Nos quedamos nosotros y tres chicos más, y empezó la función. Recogieron toda la bebida que había dejado la muchedumbre al irse por patas y la tiraron a la basura. Increparon a la chica que estaba a nuestro lado por ser "simpática, ay qué simpática es la chica esta, que ni fuma ni bebe". Hostilidad. Como si fueran superiores por llevar en la cintura una porra y en el cuerpo un uniforme del que seguro se sienten orgullosos pero que todo el que tenga un poco de amor propio encontraría ridículo. Se fueron después de pedirnos si habíamos estado fumando marihuana. Pues va a ser que no señor a-gente.

Como por arte de magia, el parque volvió a llenarse. Llegó más gente. Después de reirnos ante la posibilidad de volvernos antes de que cerraran el metro apareció un grupito que nos ofreció speed. "No, gracias". Y a partir de ahí cambió el rumbo de nuestras ganas de seguir estando, de seguir siendo, de seguir admirando la noche desde nuestros respectivos puestos de neutros observadores. "Falta música", recuerdo que dije. Y al cabo de unos minutos vimos unos chicos con instrumentos. ¡La música había venido a nosotros! Así que seguimos bebiendo (no lanzaron la litrona que teníamos empezada) y fumando y riendo y charlando y subiendo un escalón porque la marea estaba bajando.

No volvieron a molestarnos hasta un par de litronas más tarde. Policía. Los municipales de antes, más tres o cuatro motos. Con sus respectivos a-gentes subidos en ellas, con sus cascos absurdos sobre las cabezas (que digo yo que podrían quitárselo cuando bajaran de la moto). Otra huída masiva. "Cobardes", gritaba una chica a nuestro lado. "Sois unos cobardes, no os vayáis, maricones". A lo que un municipal con cara de soyintocablehijadeputa le pide la documentación. Parece ser que se sintió aludido por alguno de los adjetivos que había gritado la chica. No sé por qué será. Y entonces más hostilidad. Documentación, multa, discusión, siénteseynometoqueloscojonesqueyosoylapolicíayloquedigayohayquehacerlosinrechistar.

Al ver que no era posible desenredar semejante malentendido, que había acabado degenerando en discusiones por la bebida ("señorita tire esa lata en la papelera ahora mismo" "aún no me la he terminado, ahora la tiro, no se preocupe" "señorita le estoy poniendo una multa por beber en la calle, así que es de cajón que tiene que tirarla AHORA"), nos fuimos dejando nuestra última litrona casi entera. De camino a ningun destino concreto, nos encontramos una botella de vodka, hielos, un par de vasos limpios y un par de botellas de fanta de naranja empezadas. Un regalo al que no hicimos ascos. Aunque yo me compré una lata de cerveza porque es bien sabido que soy un poco addicta. Nos sentamos en la calle, y estuvimos charlando de buenas durante un buen rato hasta que llegó de nuevo la hostilidad. Esta vez no iba de uniforme. Un hombre que claramente no sabía beber aun con la experiencia que tendría que tener, empezó a pegar a un chino que estaba vendiendo cervezas. ¿Motivo? Ni lo sé ni quiero saberlo, porque entonces mi enfado seguramente hubiera augmentado a límites desconocidos. El pobre vendedor pegó al tipo con su bolsa de latas y hubo una pelea delante de nuestras narices. El vendedor se cayó a mi lado (estuvo a punto de caerme encima) y el borracho asqueroso fue a por él. Me tiraron la cerveza. Me violentaron hasta puntos insospechados. Me levanté y sé que grité. Nada coherente. Simplemente quería que pararan. Que lo dejaran. Que nos dejaran en paz. Cogimos nuestras cosas y nos fuimos, yo soltando mierda por la boca y Marcos intentando calmarme.

Pero aun con todo lo que pueda parecer, estaba tranquila. Estaba sonriendo. Hicimos planes de futuro no muy lejano, y después de tres cubatas y algunos paseos más, nos fuimos al metro porque la noche había tocado la campana de su punto y final.



¿Moraleja? Pues quizás no hay, pero qué más da.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Estaba nerviosa. Era el primer día que iba a clase después de todo lo acontecido. ¿Cómo la miraría la gente?

- ¿Quieres que te acompañe?
- Da igual. No te preocupes. Puedo hacerlo sola.
- Bueno, estoy despierto ya, así que vamos.

Se encaminaron hacia el metro. Ella estuvo pendiente por si alguien la reconocía. No le pareció que lo hicieran, se había cortado el pelo, se lo había teñido de negro y había adelgazado bastante. Llegaron a la cafetería de la facultad y Edu se paró.

- Quédate a desayunar si quieres, ya subo sola.
- Ni en broma,-dijo muy serio Dani- hoy voy a clase contigo.
- No quiero que piensen que me haces de hermano mayor…

Dani se echó a reír y con una sonrisa irónica le preguntó:

- ¿No te da miedo que piensen que soy otra cosa?

Edu le miró divertida. Le debía tanto…

- No me preocupa. Lo máximo pensarán que me aprovecho de ti gracias a mi situación.
- O pensarán que soy yo quien se está aprovechando…

Se miraron con ternura y se abrazaron. Edu sintió las lágrimas golpeándole el pecho y le soltó. No podía llorar.

- Vamos.

Llegaron a clase, y cuando entraron, se hizo un silencio sepulcral. Todo el mundo les miraba. Todo el mundo la miraba. Fueron a sentarse a la última fila y el profesor reanudó su lección. Edu se esforzó por prestar atención, pero sin darse cuenta cogió la mano de Dani para sentirse segura. Tomó algunos apuntes obviando las miradas curiosas e inquisitivas de sus compañeras y compañeros. Algunas de ellas estaban teñidas de preocupación. Cuando el profesor se fue, se le acercaron Sara y Oli para darle un abrazo. La besaron en la mejilla y le sonrieron débilmente.

- Bienvenida a casa.
- Te hemos echado de menos.



Todo parecía igual. Nada había cambiado en apariencia. Las bromas de siempre, las cervezas, los cafés, los cigarros aliñados, el humo alegre saliendo de grandes bocas sonrientes. Pero había un vacío. Un abismo. Un secreto a voces silenciadas. Algo de lo que no se quería hablar: la historia de Edu.

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Se despertaron. Ella con los ojos hinchados. Él con los dedos enredados en el pelo de ella. Estaban cara a cara, y se dieron los buenos días a media voz.

- ¿Qué tal estás?
- Bien…
- Has tenido pesadillas.
- Lo siento.
- No digas eso. Ven aquí.

La acercó suavemente hacia su pecho, y así se quedaron un buen rato. Sin decir nada. Él mirando al techo, acariciándole la espalda. Ella con los ojos cerrados, dejándose perderse entre los cuidados de él. Sentía cómo latía el corazón de Dani. Y le gustó.

- ¿A qué hora hemos quedado con éstas?
- Pasarán por aquí, no sé, estarán al llegar.
- Entonces sería mejor que nos levantáramos. Oye, si quieres quédate tu y descansa un poco, voy a ducharme en un plis.
- Las toallas están colgadas, coge la que quieras.

Se levantó, entró en el baño y se duchó con agua caliente. Sentir cómo caían las gotas por su cuerpo la liberó de la pesadez de las lágrimas olvidadas de la noche anterior. Cuando salió, se vistió y fue a la cocina a preparar café para dos. Luego bajó al horno y compró coca. Al entrar en el piso de nuevo, Dani estaba en el sofá liándose un porro.

- ¡Has ido a comprar!
- Claro, un buen desayuno anima a cualquiera.
- Pero habría ido yo, eres mi invitada…
- Ya has hecho suficiente.

Desayunaron entre risas y reggae. Lavaron los platos y llamaron al timbre. Eran éstas. Vio como Sonia se aguantaba un hipo sospechoso.

- Vamos a dar una vuelta. Quiero un poco de aire fresco.

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La casa de Dani era lo más acogedor que hubiera podido imaginar. Cuando llegaron, ella estaba aún en estado de shock. Le puso música tranquila y la ayudó a sentarse en el sillón, mientras hacía algo de cena.

- Lo siento, no te estoy ayudando nada…
- Ni se te ocurra levantarte. Hoy eres mi invitada.

Miraba a ese chico y no podía ordenar las palabras que le hubiera gustado gritarle. El gracias no era suficiente. Nunca lo sería… Vio cómo preparaba una ensalada de tomate queso y lechuga, cómo le servía un vaso de gazpacho y ponía unas rebanadas de pan a la tostadora. Le preguntó si quería hacerse un porro. Ella aceptó encantada. Necesitaba desconectar. Mientras fumaba, seguía mirando los movimientos de él, gráciles, seguros, al ritmo de la música; sacar dos platos, ponerlos sobre la mesa, repartir la ensalada, a la tostadora, coger el pan, poner una rebanada en cada plato, mirarla, sonreír.

- Vamos a comer en el sofá.

Se sentó a su lado, le pasó el plato con la cena y a cambio ella le pasó el canuto. Se quedaron en silencio durante unos segundos. Comieron un poco, y guardaron lo que sobró en la nevera, para la comida del día siguiente. No estaba aliñado así que aguantaría bien. Volvieron a tirarse al sofá. Dani se hizo otro porro, y cuando se lo pasó rozaron sus dedos con los de ella, que se estremeció. Hablaron de música, de teatro, de cine. Se rieron de la nada, eso que tanto nos pesa a veces. Y luego el silencio de nuevo.

- Mañana voy a encontrar curro. De lo que sea, te lo prometo.
- No hay prisa Edu, de verdad. Tómate unos días de relax, vamos a ir a pasear.
- ¿Saben éstas que estoy aquí?
- Sí, se lo dije a Vero, vendrán a verte el miércoles. ¿Te apetece?
- Mmmh… Supongo que sí. En el fondo me da un poco de miedo. No quiero que la gente se compadezca de mí.
- Se preocupan. Es diferente.
- Lo sé… lo sé. Bueno, creo que voy a dormir porque estoy un poco cansada…
- Pues vamos, yo también estoy cansado.
- ¿Vamos?
- Claro, no pensarás dormir en el sofá. Tengo una cama grande.
- Pero ya soy suficiente molestia viniendo aquí con todo el morro del mundo…
- Mira, mejor cállate y ven. Esta noche no te voy a dejar llorando sola en el comedor.

Edu se lo miró y sintió una punzada en el estómago.

- ¿Por qué haces todo esto por mí, Dani?

Él la miró, le acarició la mejilla, la cogió de la mano y se levantó. Ella aún estaba esperando una respuesta sentada en el sofá.

- ¿Por qué lo haces? En serio.
- ¿Qué responderías si la situación fuera la contraria y yo te preguntara lo mismo?

Estuvo meditando esa pregunta varios segundos y al final se levantó con una media sonrisa en el rostro. Era la mejor respuesta que le podrían haber dado.

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Llevaba dos días mandando curriculums y buscando pisos por Internet. No encontraba nada. Oyó el timbre, pero ni se inmutó. Fue a abrir su compañero de piso, y después de responder llamó suavemente a su puerta.

- Edu, es para ti.
- ¿Para mí?
- Sí, un tal Dani…

Se quedó sin habla. ¿Dani? ¿En su casa? Esperó sentada a que llegara. Él entró en la habitación. Nunca antes había estado allí.

- Pedí la dirección a Oli, suerte que aún se acordaba. Estás completamente inaccesible.
- No tengo móvil.
- Lo sé, por eso he venido aquí. ¿Cómo estás?

De repente el mundo se le cayó encima. Y dio rienda suelta a todo el bullicio que la ahogaba por dentro.

- Tendré que irme de aquí, –dijo con lágrimas en los ojos- no tengo dinero para pagarme un piso. Además, ¿quién querrá darme curro? Tengo un juicio pendiente.
- Venga ya, seguro que alguien te da una oportunidad. ¿Cómo está tu madre?- le preguntó, cogiéndola de la mano suavemente.
- Fatal. Tengo miedo…
- ¿No vas a ir a verla?
- Creo que es mejor que no. Al menos no de momento. Los días que estuvo aquí ella casi me miraba con odio. Piensa que he sido yo la responsable…
- ¡Cómo va a pensar eso!
- Tiene sentido. Si no me hubieran detenido…
- La detención fue muy irregular. Lo sabes bien. Y no tendrían que haberte tocado. Tu padre reaccionó. No eres la responsable, eres una víctima.

Edu se echó a llorar. Dani la abrazó. No podía imaginarse por lo que estaba pasando. Ver cómo asesinan a tu padre…

- Vamos Edu, vente a mi casa. Quédate el tiempo que haga falta. He venido a buscarte.

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Flashes, cámaras, micrófonos, periodistas sedientos de una exclusiva interesante.

- ¿Quieren hacer alguna declaración? ¿Qué les ha parecido el juicio?
- Dejad a mi madre en paz.
- ¿Les parece suficiente la indemnización? ¿Cómo se sienten?
- La indemnización nunca será suficiente.
- ¿Y qué hay de la pena que les han impuesto a esos policías? ¿Les parece justa?
- Nada va a devolver a mi padre a la vida.
- ¿Quiere decir algo a las cámaras? Por favor, ¿alguna declaración?
- No. Sí. No. ¡Qué coño! Sí. Una persona ha muerto. Se pueden meter su sucio dinero por donde les quepa. No pueden dar precio a una vida. Y tampoco pueden esperar que con eso tengamos suficiente. ¿Justicia? Me río de ella. Le escupo a la cara. No existe la justicia cuando se le da poder a una fuerza de inseguridad. Sí. De inseguridad. Pueden poner lo que les salga del coño en sus portadas repletas de mentiras, no las voy a leer.
- Esto es Tele5 señorita.
- Entonces manipulen como les de la gana mis palabras. Es algo que sabéis hacer de sobra.
- Le pido un poco de respeto, creo que hemos sido bastante respetuosos con usted y con su familia.
- ¿Respetuosos? ¿Se le llama respeto a abordar a preguntas estúpidas a personas que tienen mejores cosas que hacer? Por ejemplo llorar una pérdida. No se las den de humanos, señor, los periodistas hace tiempo que se prostituyeron. Si tenemos algo que decir, no se preocupen que lo haremos a nuestra manera. Eso no va a quedar así.
- ¿Es eso una amenaza señorita Edurne? ¿Van a cogerse la justicia por su mano?
- ¿Una amenaza? Claro que no. O puede que sí.
- ¿Les desea la muerte a esos policías?
- ¿Ve lo que le quería decir antes? Preguntas estúpidas. Si no deseara la muerte a los responsables de la muerte de mi padre sería una ameba sin conciencia. Sin sentimientos. Pero eso no quiere decir que vaya a matar a nadie. No soy una asesina. Yo no.
- ¿Está llamando asesinos a esos policías?
- Yo no he dicho eso. No tergiversen mi discurso.
- ¿Quiere añadir algo más? ¿Qué le ha parecido la pena?
- Pues una pena. Qué coño quiere que le diga. Como le he dicho antes, nunca será suficiente. En dos días estarán en la calle. Pero ellos se lo han buscado. A la gente le gusta generalizar, ¿no? Pues adelante. Han manchado el nombre de la policía. De nuevo. Espero que la gente empiece a pensar en serio la inutilidad de ese cuerpo de represión. A mí no me gusta generalizar, pero hasta que no encuentre un policía que me sepa explicar por qué pasan estas cosas a menudo, voy a guardarles rencor. Sí. Puedo perdonar hasta cierto punto. Soy de las que perdona pero no olvida. En este caso, al no olvidar no puedo perdonar. Han sobrepasado sus propios límites.
- ¿Quiere decir que a menudo la policía asesina a gente?
- ¿Asesina? ¿No ha decidido el jurado que había sido un accidente trágico, una muerte involuntaria?
- ¿Y está usted de acuerdo con esto?
- No voy a responder más preguntas. Piensen un poco por sí mismos, no les voy a dar todo masticado.

Cogió a su madre por los hombros y subieron a un taxi. En cuanto cerraron la puerta, se abrazaron. Ana iba al pueblo, se quedaría con la indemnización. Edu tendría que apañárselas para seguir en Madrid y acabar la carrera. Lo habían decidido así. Sus hermanos ayudarían a la madre a seguir adelante.

- ¿Estás bien, mamá?
- No tendrías que haber dicho nada ante las cámaras.
- Lo sé, pero me han puesto muy nerviosa…
- ¿Vendrás a vernos?
- Sabes que sí, pero de momento no. No tengo dinero.
- Quédate con una parte de la indemnización, no seas cabezota.
- No quiero ese dinero. Tú lo necesitas más que yo.
- ¿Has hablado con Juan?
- Sí. Le he dicho que no podría pagar más el piso. Me ha dicho que no pasaba nada, que lo entendía, y que si podía hacer algo por mí… pues que eso. Voy a quedarme en la habitación un par de días más, y luego no sé. Ya veré.
- Vente al pueblo.
- No puedo. Lo sabes. Aún es todo muy confuso. Quiero acabar la carrera. Y sé que el tenerme cerca te hace daño.
- No digas eso.
- Mírame a los ojos y dime que no me culpas por la muerte de papá.

No lo hizo. No podía. Todavía no.

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Se despertó sudando. Había vuelto a tener la misma pesadilla. Miró distraídamente el calendario. Hoy hacía dos años que murió su padre. Se incorporó, se frotó los ojos aún adormecidos y se quedó pensativa. Miró el despertador. Eran las 6 de la mañana, y no entraba a currar hasta las 8. Tenía tiempo de sobra. Se levantó de la cama de un salto y se sentó en su escritorio. Cogió un bolígrafo y empezó a escribir.

Estaba en la comisaría. Me llevaron a una habitación para hacerme unas preguntas. Fue monstruoso. Una lluvia de de golpes cayó encima de mi cuerpo. No recuerdo muy bien lo que pasó. Creo que me preguntaban por algunos nombres. Querían que les diera las identidades de las personas que habían trabajado conmigo. No entendían que lo había hecho sola. Aullaba, me cubrí la cabeza con las manos. Recuerdo sentir humedad en los pantalones. Sus risas me pusieron la carne de gallina. Estaba arrinconada contra la pared, sin poder hacer ningún movimiento. No podía pensar en nada, sólo quería salir de allí. No sé cuanto tiempo pasó, pero me llevaron a rastras hasta otra habitación con una cama y me soltaron como si fuera un deshecho humano. “No vas a irte de aquí hasta que no colabores.” Me dijeron. Y cerraron la puerta. Me dormí en el suelo, tiritando. Estaba entumecida, creo que tuve fiebre. Al día siguiente me llevaron de nuevo a la sala donde me habían interrogado. Tenía miedo. Miedo y rabia. Quería hacer una llamada, avisar a alguien, denunciar las agresiones. Esa vez me trataron con máximo respeto. “¿Quieres un poco de agua?” “¿Tienes hambre?” “¿Un cigarrillo?” No entendía el cambio repentino. Supuse que les habían llamado la atención desde arriba. No podían tratar así a una detenida. Supuse… “Quiero hacer una llamada.” “En cuanto nos digas quién trabajó contigo.” “Nadie me ayudó.” “Entonces dinos por qué lo hiciste.” “No hice nada malo.” Se fueron de la sala, uno de ellos parecía a punto de estallar, pensé que volverían a pegarme. Pero no fue así. Volvieron al cabo de un rato, no sé cuánto tiempo pasó. “Ven conmigo,” me dijo uno de ellos, “puedes hacer esa llamada.” ¿A quién podía llamar? No quería alarmar a mis padres. Pero no tenía más opción que hacerlo. “Papá, estoy en comisaría, sí, no, no te preocupes, no sé lo que quieren, no, no he hecho nada malo papá, de verdad, no sabía a quién llamar, ¿venir?, pues no sé, yo creo que me van a soltar en breves, no tienen nada con lo que acusarme, solo unos panfletos, sí, escribí algunos, no he hecho nada más, te lo prometo, supongo que tendré un juicio, pero hasta entonces me dejarán marcharme, digo yo, sí, bueno vale, entonces nos vemos mañana, hasta mañana papá, y gracias.”
Me miraron con escarnio cuando colgué el teléfono. “Tu padre tendrá que pagar una fianza para que puedas salir.” “¿Una fianza? ¿Por haber escrito unos panfletos? No entiendo nada…” “Pues empieza a entender niña, que aquí uno no puede hacer lo que le salga de los cojones.” Me quedé a dormir una noche más allí. No podía irme hasta que pagaran la fianza. Menudo sistema de mierda. Me despertaron diciéndome que mi padre ya había llegado. Que había pagado la fianza. Que podía irme. Pero tenía que quedarme en Madrid a la espera del juicio. Cuando salí y vi a mi padre, se me negaron los ojos de lágrimas. Le abracé, sabiendo que le había defraudado. Pero no era decepción lo que leí en sus ojos, si no más bien un odio profundo. “Quién te ha hecho esto.” Me cogió la barbilla y levantó mi rostro para mirarme a los ojos. “Quién te ha hecho esto.” “Me interrogaron.” “Nadie puede tocarte, ¿lo sabes? ¿QUIÉN LE HA HECHO ESTO A MI HIJA?” Empezó a gritar. Le dije que se tranquilizara. Vinieron unos policías a calmar a mi padre. Pero él estaba fuera de sí. “NO PUEDEN PEGAR A LA GENTE, ¿QUIÉN OS HABÉIS CREÍDO QUE SOIS?” “Cálmese señor, su hija no colaboraba y se puso violenta, los guardas tuvieron que defenderse.” “Eso es mentira agente, me pegaron mientras me hacían las preguntas.” Intentaron coger a mi padre, y él se enfureció. Todo fue muy rápido. Tan rápido… Y aún así lo recuerdo a cámara lenta. Mi padre gritando a un policía, otro que llegó corriendo por detrás con la porra extendida, lista para darle a mi padre en la cabeza, mi padre cayendo al suelo, patadas, otros porrazos, un charco de sangre. Mi padre inmóvil. Mi padre muerto.


Dejó de escribir. Se rascó la cabeza. Tenía que ducharse e ir a trabajar. Leyó lo que su bolígrafo acababa de parir, y rompió el papel. No. Esto merecía algo más. Más grande. Un buen relato. Se levantó de la silla con un profundo suspiro. Tendría que llamar a su madre.

- Buenos días…
- Voy a trabajar, quédate durmiendo.
- ¿Qué estabas haciendo?
- Nada, quería escribir la historia, pero no puedo. Me faltan palabras.
- Has vuelto a tener pesadillas.
- Lo sé, lo siento.
- No digas eso. Ven aquí…

sábado, 3 de julio de 2010



Sort en tenim de les forces de l'ordre i la llei... sempre vetllant per la nostra seguretat i els nostres interessos. Sobretot els dels treballadors.

lunes, 28 de junio de 2010

Vergonyós



Hi ha tants detalls que em repugnen d'aquest anunci que seria una pèrdua de temps explicitar-les ara i aquí. Només cal mirar-lo. És que els publicistes cada dia tenen menys recursos que han de ridiculitzar de manera ofensiva l'elecció d'alguns a no menjar carn?

En fi... La resposta dels vegans i vegetarians a aquest insult no s'ha fet esperar gaire. (Almenys per mi, que no sé pas quan va sortir l'anunci en qüestió, però he descobert els dos vídeos fa relativament poc).

viernes, 25 de junio de 2010




..una rosa ha sido pisoteada por llamarse libertad...

martes, 1 de junio de 2010

Sin comentarios

En català, aquí.



Un intento de justificar el terrorismo de estado que ha ejercido Israel contra la flota humanitaria proveniente de Turquía.

Una flota con ayuda humanitaria sale de Turquía en dirección Gaza. Boh. ¿Quién se cree este cuento? La ayuda humanitaria no existe. TODO es un complot a favor de Hamás, y hay que ser ingenuo para no creer que los barcos tenían un arsenal de armas importante. ¿Que no? Mirad las imágenes: tirachinas y canicas. Es lógico que al ejército israelí le entrase el pánico. A cualquiera vamos. Y es por eso que es tan coherente que, ante la clarísima provocación a la que han estado expuestos, hayan reaccionado de esta manera: 10 muertos y 20 heridos, como mínimo. ¿Puede parecer un abuso? ¡En absoluto! ¡Que los del barco se defensaron con palos y cuchillos cuando los soldados los abordaron! ¡Pero qué se han creído!

Viva la esquizofrenia colectiva. Y mi más profunda admiración para todos aquellos que son capaces de tragarse toda la porquería, manipulación y mentiras que provienen de los medios de comunicación.





¿Que qué? ¿Que es telemadrid y todos sabemos como se las gastan? Pues bien, aquí otro link que nos deja perfectamente claro que las condenas a Israel (impresionante, cómo pueden tener la cara tan dura) son fruto de (al loro) las mentiras y las manipulaciones de los medios de comunic... (cof cof cof) disculpad, comunicación. Fijaos en los comentarios de la gente, son dignos de enmarcar.



Ya vuelvo. Tengo que vomitar.

Sense comentaris..

En castellano, aquí.




Un intent de justificar el terrorisme d'estat que ha exercit Israel contra la flota humanitària provinent de Turquia.


Una flota amb ajuda humanitària surt de Turquia en direcció Gaza. Boh. Qui es creu aquest conte? L'ajuda humanitària no existeix. TOT és un complot a favor de Hamàs, i s'ha de ser ingenu per no creure que els vaixells duien un arsenal d'armes important. Que no? Mireu les imatges: tiratxines i caniques. És lògic que a l'exèrcit israelí li entrés el pànic. I és per això que, davant de la claríssima provocació a què han estat exposats, hagin reaccionat d'aquesta manera: 10 morts i 20 ferits, com a mínim. Pot semblar un abús? En absolut! Que els del vaixell es van defensar amb pals i ganivets quan els soldats el van abordar! Però què s'han cregut!

Visca l'esquizofrènia col·lectiva. I la meva profunda admiració per tots aquells que són capaços d'empassar-se tota la porqueria, la manipulació i les mentides que provenen dels mitjans de comunicació.



Que què? Que és telemadrid i tots sabem com se les gasten? Doncs bé, aquí un altre link que ens deixa perfectament clar que les condemnes a Israel (impressionant, com poden tenir la cara tan dura) són fruit de les mentides i les manipulacions dels mitjans de comunic... (cof cof cof)disculpeu, comunicació. Fixeu-vos en els comentaris de la gent, són per enmarcar-los.



Ja torno. He de vomitar.

lunes, 17 de mayo de 2010

-A-siente (ante una vida esterilizada, sin riesgo de infección)

Sirope


Apresúrate.

..apresúrate a suicidarte lentamente.

Que no te de tiempo a darte cuenta de la agonía que eso te provoca.

Que no te de tiempo a replantearte si este es el camino a seguir.

Olvida tus aspiraciones. Tus capacidades. Tus sueños. Tus ideales.

Silencia tus deseos. Tus angustias. Tus complejos. Tus instintos.

Esconde tus miedos. Tus preocupaciones. Tus lágrimas. Tus gritos.

Sólo queremos sonrisas vacías. Miradas transparentes. Pasos seguros.

Sólo acepta, resígnate, acomódate.

No pienses. No actúes. No sientas, a-siente.



Y traga. Traga. Traga.

lunes, 10 de mayo de 2010

"Habéis oído hablar de nosotros mil veces...

...casi todas sin fundamento. Habéis visto nuestras frases en los muros y esa A dentro de un círculo que tan poco os dice a vosotros y tanto nos dice a nosotros. Nos habéis visto incluso en la tele, pero lo que no termináis de entender es que nos veis a diario, en la calle, en el metro, en clase, e incluso en el trabajo. Que somos gente corriente con carne y huesos. Que somos vuestros hijos, vuestros vecinos, que os conocemos.

Y sabemos que también a vosotros os jode cuando suena el despertador. Y no nos creemos que seáis felices así, entre el trabajo y el centro comercial, siempre haciendo cola y pensando en la próxima compra, viendo pasar la vida entre mercancías que en el fondo -reconocedlo- no saben a nada.

Lo que no entendemos es que viváis como si nada, como si todo fuese bien, sin demasiadas preocupaciones más allá de lo puramente económico. Como si os contentárais con esa basura que nos han vendido, como si no fuéseis capaces de concebir algo mejor, como si os sintiéseis a gusto entre el plástico y el hormigón. En eso somos diferentes, nosotros odiamos todo esto, no nos atraen lo más mínimo las múltiples referencias del catálogo en que han convertido las ciudades. Nos sabe a mierda, es imposible que la vida sea esto, porque esto no es vida. Esto es pasar el tiempo sin pena ni gloria. Nosotros asumimos las penas que pueda traernos la búsqueda de la gloria, a lo que no estamos dispuestos es a envejecer en fila de uno frente a una caja registradora que nos administre un pedacito de muerte con cada ticket.

Nosotros tenemos sangre en las venas, algo inusual en nuestros días, y por eso reventamos y reaccionamos de formas extrañas para vosotros: lloramos, gritamos, corremos, rompemos. Y seríamos capaces de disimular y hacer como si nada y no meternos en líos, pero nos daría vergüenza. El que diga que el mundo va bien, o es tonto o es un mal nacido; así de sencillo.

El que diga que no puede hacer nada al respecto, o no tiene imaginación o no tiene interés, y lo demás son excusas. Nosotros ya estamos hartos, así que nos encontraréis por ahí, haciendo lo posible para joder este macabro decorado que solo esconde miseria y devastación.

Salud y anarquía..."






-A-nònim

lunes, 3 de mayo de 2010

"Debemos no deber"

"Hace siglos que esperamos tener una sociedad perfecta y justa donde la ley se aplica de forma automática. Pero no nos damos cuenta que estas sociedades ya han existido, en los estados TOTALITARIOS."



La repressió consisteix a obligar-nos a actuar d'una determinada manera posant de manifest que hi ha una llei universal superior a les inquietuds i inclinacions personals de cada un. El més greu és que ens oblidem preguntar-nos a qui estem beneficiant creient-nos que aquesta "llei universal" és realment una veritat absoluta.




"El hombre que no puede elegir ha perdido la condición humana" Anthony Burgess, La naranja mecánica

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"Hace siglos que esperamos tener una sociedad perfecta y justa donde la ley se aplica de forma automática. Pero no nos damos cuenta que estas sociedades ya han existido, en los estados TOTALITARIOS."



La represión consiste en obligarnos a actuar de una determinada forma poniendo de manifiesto que hay una ley universal superior a las inquietudes e inclinaciones personales de cada uno. Lo más grave es que nos olvidamos preguntarnos a quién estamos beneficiando creyéndonos que esta "ley universal" es realmente una verdad absoluta.



"El hombre que no puede elegir ha perdido la condición humana" Anthony Burgess, La naranja mecánica

miércoles, 17 de febrero de 2010

Policia NO

Avui no hi ha ni temps ni ganes per explicar com es mereix aquesta intrigant història que a cap de nosaltres hauria de sorprendre. Un company de classe ha de pagar 600€ a un policia perquè aquest es va fer mal a la mà mentre l'apallissava amb la porra. És per cagar-s'hi. Però és que a més, LITERALMENT.

Em va explicar la història a principis de curs, però li vull demanar permís per poder-la compartir i fer-ne la màxima difusió possible. Crec que val la pena donar a conèixer les grans injustícies que es pateixen dia a dia, per poder obrir els ulls a tots aquells que segueixen pensant que l'autoritat i la justícia les hem de deixar a mans de la força repressora per excel·lència.

El pitjor de tot és sentir la impotència a cada mil·límetre del teu cos. Com diu Jorge Tapabastes,
"Pagaré, pero no por gusto. Aquí esta la casilla: «¿acepta la sanción?» No. Pagar, pagaré en última instancia, si me consiguen pescar.
Pero aceptar, no aceptaré."*









*Cita del llibre Vida accidental de un anarquista, de Fernando Ventura. Una altra actualització pendent: parlar d'aquesta obra quan l'acabi de llegir (no em falta gaire).




Besterik gabe; indarrarekin eta aurrera. Bona nit.